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Pedaliando hasta la costa atlantica

Hacia mas de un año que estabamos planificando el viaje a la costa atlántica en bicicleta y por diversos motivos tuvimos que postergarlo.
El jueves 26 de febrero de 2004 por la noche, comenzó la travesía, cuando me reuní en la casa de mi compañero de ruta, también llamado Sebastian para preparar la salida.
Allí cenamos y nos acostamos temprano. El viernes sonó el despertador a las 4:45 a.m., desayunar y terminar de arreglar algunas cosas nos tomo aproximadamente 45 minutos y fue a las 5:30 a.m. la hora que comenzamos nuestro viaje desde burzaco hacia la costa.
Nuestra intención era llegar en un solo día, cosa que podía ser posible, todo dependía del estado del día, de la ruta y nuestro estado físico. El comienzo fue liviano por que en la ruta 210 hasta el cruce de ruta 6 solo sufrimos un poco de frío, razonable por la hora que era, pero fuera de eso llevábamos un buen ritmo, el viento acompañaba y nuestro equipaje no se sentía. El tramo de ruta 6 fue el mas destacado del viaje, el mas cómodo, mas de la mitad de camino, aproximadamente 25 km., lo recorrimos por el tramo nuevo que todavía no esta inaugurado para los automóviles, así que teníamos una ruta en perfectas condiciones para nosotros solos. Eran las 6:30 a.m. y estaba amaneciendo, no había una sola nube y el sol que ya pegaba, parecía el día perfecto para nuestro viaje, hasta que llegando a ruta 2 se nubló el cielo, parecían las 10 de la noche, todo gris. Hasta ruta 2 habíamos recorrido 50 km. en casi 2 horas, llevando un promedio de 25 kmxh. Estando ya en ruta 2 paramos a sacar unas fotos y a comer algunos cereales, cuando finalizamos esa parada de aproximadamente 5 minutos comenzamos el pedaleo de nuevo, pero no era igual, el viento había cambiado totalmente, dejo de ser neutro y paso a ser un viento en contra aniquilador acompañado de lluvias que duraron 45 minutos, pero no dudamos un segundo y decidimos seguir. El promedio había bajado y el rendimiento se agotaba de a poco, habíamos hecho 20 km. en 1 hora, el viento no nos permitía superar los 21 kmxh.
Luego de dos paradas mas, llegamos a la localidad de Chascomus, donde cargamos energías en una estación de servicio, para este entonces el día ya parecía otro, el viento seguía estando en contra de nuestro recorrido pero el sol pegaba fuerte. Luego de parar en “Atalaya” seguimos camino, el nuevo descanso fue un parador pasando apenas unos metros de la laguna de “Chis Chis”, un lugar inmenso deshabitado en medio de la ruta 2, ahí estuvimos poco mas de 40 minutos tomando un descanso, comimos frutas y retomamos viaje, faltaba recorrer aproximadamente 100 km para llegar a “Dolores” y eran las 2:30 de la tarde, ahí sabíamos que era imposible hacer el viaje en 1 día como se nos dieron las condiciones, sabiamos que nos tomaría 2 días en total, luchamos 3 horas mas contra el viento y decidimos detenernos en “Lezama” a estirar un poco las piernas y de paso cargar energías, ya eran las 6 de la tarde y el velocímetro resumía las 8:30 de pedaleo y los 180 km que habíamos realizado en todo el día viernes. Sabíamos que si seguíamos hasta dolores íbamos a llegar de noche y decidimos que cuando estemos en “Casteli” pararíamos esa noche en una estación de servicio que los carteles que hay al costado de la ruta la nombraban como un gran parador, no había camping y por eso debíamos poner la carpa en algún lugar donde nos dieran permiso. Al llegar a la IPF, lugar donde había una parrilla observe una entrada a una especie de casa que brindaba alojamiento, con poca plata conseguimos una habitación a las 7 de la tarde en el Hospedaje "La Escondida", allí nos bañamos, cenamos y nos fuimos a dormir temprano. Finalizamos el día viernes con 9:40 de pedaleo y 190 km. recorrido.
El sábado comenzó a las 6:20 a.m., preparar los bolsos nos tomo unos minutos y a las 7 a.m. estabamos desayunando en la estación de servicio que estaba alado, eran las 7:30 y recién salíamos, teníamos 20 km. hasta dolores, donde fue la próxima parada, allí compramos unos paquetes de galletitas saladas y algo para tomar, además de lo que teníamos en nuestras caramañolas, por que sabíamos que teníamos 50 km de desierto. Eramos conscientes que si el viento estaba peor que el día viernes iba a ser muy difícil llegar, por eso tratamos de mantener un buen ritmo desde temprano y tratar de avanzar lo máximo posible, y si el tiempo sobraba descansar a la tarde sabiendo que quedaba poco.
Luego de parar en Dolores continuamos nuestro viaje, ya estabamos en la ruta nro. 63, por demás angosta y con fuertes desniveles que con la bicicleta se notan mucho. De la ruta hacia la banquina había una depresión, era necesario ir muy concentrado por que si nos caíamos íbamos a perder el control y podríamos tener algún accidente, entonces supimos seguir la línea blanca que tenia la ruta y no movernos de ahí. Luego de unos 30 km de pedaleo frenamos en una entrada a un campo, apoyamos las bicicletas en la tranquera y descansamos aproximadamente 30 minutos, comimos algo y seguimos el viaje.
Después de haber hecho esta parada hicimos 20 km aproximadamente y paramos frente a una escuela rural, en la entrada de ruta 11, exactamente en una parada de colectivos, allí nos recostamos unos 30 minutos, comimos lo que habíamos comprado en Dolores, sacamos algunas fotos y volvimos a salir.
Tanto la ruta 63 como la mayor parte de la ruta 11 fueron los peores tramos a atravesar con la bicicleta, además de que son rutas de un solo carril, están en mal estado y no hay nada a su alrededor lo que nos perjudico por no tener las reservas necesarias de alimento y agua. Faltaba apenas 60 km para llegar a destino, el viaje se hacia cada vez mas duro, tuvimos que pasar 50 km sin agua, lo que significa mas de 2 horas de pedaleo constante sobre una ruta angosta remendada con brea, imposible de transitar.
Unos kilómetros después del partido de Gral. Lavalle donde nos detuvimos en una IPF a comer, eran las 6:30 de la tarde y faltaban 30 km para llegar al partido de la costa. Ya estabamos muy cerca pero el cansancio parecía vencernos pero cuando volvimos a subir a las bicicletas todo cambio, sabíamos que faltaba poco y comenzamos a darle mas fuerte y continuo, en este tramo, la ruta tenia una banquina muy buena para transitar allí hicimos 5 km a 30 kmxh, y luego no bajamos de 28 kmxh el tramo que nos faltaba, llegamos finalmente San Clemente Del Tuyu, paramos al costado de la ruta en una estación de servicio unos 15 minutos, teníamos 10 km mas para llegar a Las Toninas, ya la noche se asomaba, eran las 19:50 sacamos unas fotos y continuamos para llegar 20:10 a la casa de los tios de Sebastian, familia que nos recibió muy bien alojándonos el sábado por la noche.
Estabamos orgullosos por que habíamos llegado a la costa, con pocas fuerzas dimos una vuelta por el centro de Las Toninas y volvimos a la casa a cenar, finalmente nos acostamos a la 1 de la mañana luego de contar varias anécdotas.
El domingo siendo las 10:30 ya habíamos desayunado y preparado las bicicletas para continuar el viaje hacia San Bernardo, fuimos por la costanera hacia Santa Teresita sacando algunas fotos, pasamos por Mar Del Tuyu y salimos nuevamente a la ruta para hacer otros 15 km. Para llegar a La Lucila Del Mar, donde seguimos una entrada arbolada. Por La Lucila Del Mar llegamos a San Bernardo donde paramos en un departamento prestado. Acomodamos las cosas y fuimos a almorzar y luego de eso enseguida a buscar pasajes para la vuelta, la idea era volver el domingo por la noche o el lunes a la mañana lo mas temprano posible. En la terminal de San Bernardo no conseguimos pasajes para esos días por ser fin de temporada, y los que conseguíamos no nos transportaban las bicicletas y nos querían cobrar aparte por ellas. Esa noticia nos borro un poco la cara de felicidad que teníamos por haber llegado, inmediatamente fuimos a ver a un guardavida amigo a ver si tenia algún contacto para volver, nos dio el teléfono de una trafic que hacia viajes a la costa constantemente, ya eran las 5 de la tarde del domingo, y fuimos a un locutorio, primero Sebastian llamo a su familia por que era probable que nos venga a buscar a la costa, luego de cortar deberíamos volver a comunicarnos con ellos 20 minutos mas tarde para esperar una contestación, hicimos unas cuadras llegando a Mar de Ajo y encontramos un locutorio que también vendía pasajes de micros, hablando con el dueño dijo que no había problemas con las bicicletas y sacamos los pasajes para el lunes a las 11:00 a.m. Sabíamos que hasta que las bicicletas estén arriba del micro no íbamos a estar tranquilos a pesar de que nos aseguraron desde la empresa que las bicicletas viajaban gratis. Luego de sacar el pasaje llamamos inmediatamente y avisamos que no nos vinieran a buscar por que ya teníamos los pasajes. A partir de ese momento compramos una cinta para embalar unas bolsas de consorcio y juntamos algunos cartones para embalar las bicicletas. De 18:00 a 19:00 embalamos las bicicletas. Después de eso fuimos a la playa. Con todo preparado cenamos en el departamento, dejamos todo ordenado y nos acostamos.
El lunes nos levantamos a las 9:00 a.m. acomodamos todo y salimos hacia la terminal cargando las bicicletas unas 8 cuadras. Cuando llego el micro nos paso lo que esperábamos, el chofer no quería llevar las bicicletas y luego de pedirnos plata a cambio finalmente las dejo subir.
Llegamos a la terminal de retiro a las 17:00 donde nos esperaban los padres de Sebastian finalizando así un viaje inolvidable, una experiencia única con muchos recuerdos que nunca olvidaremos.

Foto

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